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¿Cómo acabará todo? ¿Cuál es finalmente el destino de la pequeña Jane en ese bosque?
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Nos vemos pronto.
- ¿Enredadera Espiritual?- dijo Jane. - ¿Eso está en el corazón del bosque? Me resulta familiar. Es cierto, allí me ocurrieron cosas extrañas y vi a mi hermano pero entonces... ¿Es ahí donde van todas las almas cuando ya van a desaparecer?- dijo Jane confusa
- "La enredadera se encuentra en el punto medio del bosque. Entre la frontera del Norte y el Sur. Tú la viste. Y en efecto, allí un alce oscuro y tu hermano te encontraron y el viento soplo muy fuerte al cruzar tú la frontera. Yo estuve a tu lado todo el tiempo Jane y viste un ser oscuro morir en la luz, todo esto es debido a la magia como bien descubriste tú."
Jane recordaba aquel momento como si fuera ayer...
- "Así que, todo fue por la magia y el lado oscuro del Sur y lado de luz del Norte de Tamarot tal y como pensaba." Se dijo Jane. - ¿Dice que estuvo usted a mi lado siempre señor Tamarot?
- "Si. Siempre lo estuve. Tengo ojos en todas partes pequeña."
- ¿Entonces, esa sensación que he tenido en todo el camino y que siento ahora, también se trataba de usted!! Y que pasa entonces con la enredadera?" - dijo Jane sorprendida.
- "Tranquila Jane. Por lo que respecta a esa enredadera en la que estuviste, es donde todas las almas se despiden cuando les llega la hora de cambiar y de formar parte de la naturaleza mágica del bosque, a través de diferentes fenómenos meteorológicos que conforman la vida en la Tierra. Las almas y los seres que viven y han vivido aquí jamás desaparecen, sino que siguen evolucionando en Tamarot. Forman parte de un ciclo. Es gracias a ello que este bosque es inmenso. Esto ocurre cuando ya eres un alma sabia, vieja y mueres para dar a paso a tu siguiente vida. ¿No has escuchado susurros en el viento?" - le preguntó Tamarot
Jane se quedó callada, acordándose de cuando escucho al viento susurrar.
- ¿Entonces, esas voces son almas que viajan por el viento? - preguntó la niña.
- "No Jane, no van por el viento, ellas son el viento. Otras son la lluvia, otras la tierra, algunas las hojas de los árboles u otras son el agua del lago de Naldo. Y todo esto, se dirige a ambas energías espirituales, sin excepciones."
Tras saber todo esto, Jane pudo comprender más claramente la gran importancia de este bosque mágico. Esconde una magia espiritual que no todo el mundo sabe admirar. Era algo verdaderamente maravilloso ver como la naturaleza de Tamarot, cuidada por el dios del bosque, podía llegar a ser tan compleja y real.
- Mi familia murió, porque ese es el destino en este bosque. Entraron a investigar, pero se perdieron. Mi hermano se sacrificó por mí para salvarme del Oso Negro. Ellos me han mostrado el camino hacia aquí.- se dijo así misma.
- "Bien pequeña Jane, ahora soy yo quien te formula una sabia pregunta: ¿Qué es lo que tu alma desea?"
Jane reflexionó el significado de la pregunta de Tamarot y contestó:
- Entré aquí por mi familia. No me iré sin ella. Y si tengo que quedarme y morir para poder vivir con ellos, lo haré. Nada me queda fuera de Tamarot.
- "Estas segura de lo que dices Jane?"
- Si. Es la única forma en la que seré feliz.
- "¿Recuerdas que existía una excepción? Tú eres un ejemplo de ella Jane. Si quieres, puedes volver a casa. Yo te guiaré pero sin embargo, me temo que tu familia no podrá regresar contigo, ya que ya no forman parte de la vida humana."
- Lo sé. Mi hermano tenía razón. No podré salvarlos. Por eso mismo, elijo este camino. Me quedare con los míos, ellos son mi hogar, son lo más importante que tengo en mi vida. No podría abandonarlos sabiendo que viven en el bosque y que tengo la opción de quedarme junto a ellos o por lo contrario, echarlos de menos para siempre sin poder sentirlos.
CAPÍTULO 8:
UNA REUNIÓN MÁGICA
Tras un largo segundo, se hizo un silencio ensordecedor. El viento dejó de soplar y los murmullos de Tamarot cesaron en el mismo instante en que Jane, abrió los ojos.
Vio como todo a su alrededor había cambiado durante todo el tiempo que habría estado hablando con Tamarot, pues ahora parecía estar tirada en el suelo, ya que todo le parecía enorme, frío y oscuro. Se sentía pequeña, pues notaba sus brazos ligeros como pluma y sus piernas más cortas, incluso una extraña sensación de pico en la cara.
Jane tardó a penas un segundo en darse cuenta de lo ocurrido:
Se había convertido en una lechuza blanca y ahora formaba parte de Tamarot.
- "Tus deseos se han concedido. Ahora emprende camino hacia el Norte pequeña Jane, guíate del susurro en el viento. Vuela y siéntete libre entre naturaleza, pues eres una lechuza blanca de sabiduría y capacidad de observación. Esa es tu esencia Jane, tu capacidad de conexión intuitiva con la tierra y lo que te rodea hacen de ti esta hermosa criatura, que además observa con atención hasta el más mínimo detalle en la oscuridad. Una criatura de la noche despierta y de día dormida."
Jane emprendió el vuelo hacia el Norte en busca de su familia dejando atrás su vida como humana. Comprendió que siempre había estado destinada a formar parte de algo mágico, como era el bosque de Tamarot. Recorriendo árboles, volando por encima de la tierra y sintiendo la magia del bosque que la rodeaba llegó a su destino: el lago Naldo.
Descendió de lo alto hasta la orilla, observando como las demás criaturas que la saludaron con una suave inclinación de bienvenida, bebían de él. Jane tuvo un deseo inesperado de beber de ella también, así que lo hizo. Como un sutil cosquilleo, sintió la magia del agua en su interior. Calidez, tranquilidad y energía es lo que le brindaba. Sintió entonces un murmullo de voces y risas por todo el lugar. Se dio cuenta que había adoptado también el poder de la comunicación animal y sonrió para sí misma, viendo lo felices que eran esas hermosas criaturas con las que ahora conviviría el resto de sus días. Al levantar la vista, vio dos enormes alces blancos aproximándose a ella, junto a un cuervo blanco que descansaba en la cornamenta de uno de ellos. Jane sabía quiénes eran esas criaturas. Voló hacia el cuervo blanco y se posó junto a él. Escuchó el sonido que refleja la felicidad y el amor entre esas almas y la suya y supo que había hecho lo correcto, supo que al fin los había recuperado y con ellos, su hogar.
FIN
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