EL BOSQUE TAMAROT: Capítulos 4, 5 y 6
Hola pequeñas criaturas!!!
La semana pasada no hubo ningún capítulo publicado, por lo tanto hoy os traigo tres de mi pequeña historia:
"EL BOSQUE TAMAROT".
Los capítulos de hoy se titulan: "EL AGUILA BLANCA", "HUELLAS ETERNAS" y "TAMAROT".
..
¿Cuales son los misterios que envuelven el bosque Tamarot?
¿Que pasará con la pqueña Jane?
¿De verdad existe un dios del bosque?
...
Descubre como sigue la historia... (Cada semana capítulos nuevos!)
Espero que os guste y disfrutéis leyendo!
De momento iré publicando este libro, pero muy pronto darán a luz más historias y reflexiones.
Gracias por pasarte!
Nos vemos pronto.
CAPÍTULO 4 :
EL ÁGUILA BLANCA
La temperatura iba subiendo a medida que Jane caminaba. No alcanzaba a comprender, como era posible aquellos cambios tan drásticos en la atmósfera. Por eso mismo era muy probable enfermar, así que Jane a pesar del calor, no se quitó el abrigo. Siguió caminando a paso firme cuando de un momento a otro, vio una sombra oscura pasar a velocidad de la luz frente suyo. Se oían susurros, parecía como si el viento le hablara o tuviera consciencia y sentido y de un momento a otro, un grito ahogado se escuchó desde donde provenía la sombra.
A lo lejos, vio a una mujer moribunda entre la hierba.
Jane corrió lo más rápido que pudo para auxiliarla, pero esta levantó su mano y Jane paró en seco. Estaban por lo menos a unos cuantos km de distancia, sin embargo pudo escuchar lo que la mujer le susurró:
- No te acerques pequeña, es peligroso. No deberías estar en este bosque.
- Que le ocurre señora? Está bien? – le preguntó Jane. – Como es posible que pueda oírla desde esta distancia?
- Demasiadas cosas inexplicables eh? – le contestó la mujer, ya sin fuerzas tirada en la tierra.
Jane se fue acercando cada vez más, hasta que se dio cuenta de que la mujer, había desaparecido.
De repente la tierra tembló y de ella salió un águila blanca. Le costaba dominar sus alas pero pudo llegar a descansar en la rama de un árbol cercano.
- "Todavía sigues aquí pequeña?"
- Quien ha dicho eso? – contestó Jane.
Miraba hacia todas partes, pero se concentró en el águila blanca que tenía justo encima. Sintió una extraña conexión con ella y le preguntó si había sido ella quien le había hablado.
El águila la observó por uno instantes y le confirmo su duda.
- Cómo es posible? Entonces esto es parte del bosque! Cada persona que muere se convierte en un animal! – se dijo Jane así misma.
- "Sí niña, parece que la magia de este bosque va más allá de lo que vemos."
- Que hacía usted aquí, en Tamarot? Que le ha sucedido? – pregunto Jane alterada.
- "Entré a buscar a mi hijo pequeño, Benjamín. Estaba jugando y sin darse cuenta se adentró a este bosque. Estaba tan asustada que decidí arriesgarme sola para salvarlo y adentrarme en estas tierras."
- Y lo encontró? Ha podido encontrar a Benjamín?
- "Si. Lo encontré junto a un lago dormido. Cuando fui a socorrerlo, un enorme oso de ojos amarillos y piel oscura apareció sin previo aviso y me atacó, dejándome inconsciente hasta que volví a despertar y te vi a ti a lo lejos, pero volví a cerrar de nuevo los ojos y al abrirlos... ya no era humana."
- Un oso de ojos amarillos? Piel oscura?...- Jane se acordó de su hermano y de aquel oso...- Si debe de ser la misma criatura.
- "Que quieres decir? Tu conocías a ese oso pequeña?"
Jane se dio cuenta de que al hablar, el águila, no movía el pico. Era extraño. Parecían conectadas de forma telepática y la conversación fluía de esa manera, como ocurrió con su familia.
- Por desgracia sí. Yo también me adentre a este bosque con mi hermano buscando a mis padres desparecidos, pero ese mismo oso nos atacó a Frederick y a mí y bueno...él terminó muriendo por salvarme a mí.
- "Lo lamento niña. ¿Y que le ocurrió a tu hermano entonces?"
- Le sucedió lo mismo que a usted. Pero él se transformó en otra criatura diferente y blanca.
- "¿ De verdad?...vaya. Este bosque es extremadamente extraño. Por cierto, ¿cómo te llamas pequeña?"
- Jane. Me llamo Jane Brown.
- "Encantada de conocerte Jane Brown. ¿No serás la hija pequeña de los inventores Brown?"
- Si señora. Usted los conocía?
- "Si claro. Siempre venían a mi jardinería a comprar flores y semillas para su jardín y para vosotros por supuesto. Me hablaban mucho de sus hijos, de cuanto os quería y de lo inteligentes que erais. Por cierto, yo me llamo Brigitte Williams."
- ¿Brigitte Williams?...- Jane se quedó por un momento pensativa hasta que se acordó de ella.- Claro! La recuerdo! Papá y mamá nos hablaban mucho de usted también y su jardinería. Nos traían siempre unas flores preciosas y semillas para hacerlas brotar en nuestro jardín. Era precioso verlas florecer.
- "Sí, es cierto. A mi hijo Benjamín también le encantaban...pero eso ya no importa Jane...ahora ya no puedo volver y ni si quiera sé si mi hijo sigue con vida."
Jane notó que el aura se tornó fría y melancólica. Le vinieron ganas de llorar, pero se tragó su nudo en la garganta y le dijo:
- No diga eso señora Williams. Estoy segura de que Benjamín es muy inteligente y se habrá resguardado en alguna parte.
- "Ojalá el dios de este bosque te oiga Jane."
- ¿Dios? ¿Bosque? ¿Que quiere decir con eso?- preguntó confusa.
- "¿No te has dado cuenta todavía?- le dijo Brigitte- Esto únicamente puede ser obra de un dios, el dios del bosque."
- Eso no puede ser. Conozco las leyendas de Tamarot y sé que ése es el dios del bosque, pero de ahí a que pueda existir...es imposible, no?
- ¿De verdad no lo crees pequeña? ¿Te has fijado a tu alrededor? ¿En tu familia? ¿En mí? ¿En esa criatura tan oscura? Me temo que algún significado tiene que tener, pero desde luego uno que escapa de cualquier lógica. Yo lo veo posible."
Jane se quedó pensativa. La señora Williams tenía razón. "Recuerda siempre estas palabras Jane: nada es imposible, todo puede ser posible si uno mismo confía en que así debe ser". Esas palabras se las dijo su padre una vez y se le quedaron en la memoria, como si él mismo las hubiera plantado en ella.
- "Es hora de irme niña. Espero poder encontrar a Benjamín, aunque me temo que tengo cierto límite para poder buscar."– le dijo el águila mirando al cielo.
- No se preocupe señora Brigitte. Estoy segura de que lo encontrara más rápido de lo que usted cree.
- "Eso espero Jane, eso espero. Adiós niña y ojala encuentres las respuestas que deseas."
Jane asintió y el águila alzó sus enormes alas y emprendió vuelo más allá de los altos árboles, dejando un rastro de nostalgia susurrado en el aire alrededor de la pequeña.
Tras unos minutos, llegó a la frontera de lo que sería el Norte conectado al Sur de Tamarot.
En lo alto de un cerezo, había un enorme cartel que lo indicaba. Jane cruzó con paso firme al lado del árbol y el viento cambio de repente a frío, abriendo paso a una enorme enredadera.
- Vaya, que extraño. – dijo Jane. Que cambio tan brusco de temperatura con solo cruzar la frontera. Me pregunto que será esta extraña enredadera.
Jane se abrigó para calmar su frío. Dispuesta a descansar, se arrodilló en la hierba, cuando de pronto un enorme remolino la sacudió hasta el cerezo de nuevo.
- Ey!!! – exclamó.- ¿Que demonios ha sido eso? – se dijo para si misma. ¿Tendrá algo que ver con la magia del bosque? Porque no ha sido algo normal.
De pronto notó algo cálido y apaciguador a su alrededor. Era la misma sensación que llevaba todo el camino. La invadía por momentos y a veces la notaba hasta dentro del cuerpo.
- "Es como si algún tipo de energía estuviera acompañándome..." - pensó.
Una voz cálida que parecía proceder del viento, le susurró al oído por sorpresa:
- "Jane, ten cuidado, entras en el Sur, es terreno de almas oscuras. Sé precavida."
- Fredrick? Hermano, eres tu? – preguntó en voz alta. Miró a su alrededor y se encontró con un cuervo blanco.
- "Hola hermana. Tranquila, soy yo."
- Frederick!!! – gritó Jane.
- " Shhh!!!- exclamo el cuervo. No hagas ruido Jane, presiento un alma oscura cerca de aquí. Es mejor que sigas tu camino, no quiero que pueda oírte."
- Lo siento – dijo Jane avergonzada y asustada.- Frederick, estas aquí!!
- "Te dije que estaría a tu lado siempre. He venido siguiéndote desde entonces sin que lo supieras hermana. Pero ya no puedo seguir, este es mi límite. A partir de ahora debes ser valiente y llegar a Huellas Eternas lo antes posible."
- ¿Huellas eternas? – dijo Jane sorprendida. ¿Que es ese lugar?
- "Es el punto donde reside todo. Ya lo descubrirás tu misma Jane. Ahora vete."
- Empiezo a comprender cosas de este bosque hermano. Prometo salvaros a ti y a papa y mama.
- "Gracias Jane, pero eso no lo sabes. Es posible que no pueda ser..."
- ¿Por qué dices eso?
- "Basta Jane. Corre."
- Pero dime, qué ocurre? ¿Por qué dices eso?
- "Cuidado Jane!!!"
Un enorme alce con ojos amarillos se abalanzó sobre Jane. La niña pataleo y peleo con sus fuerzas para quitárselo de encima. El cuervo blanco picoteaba los ojos del alce intentando cegarlo para que pudiera escapar. Pero algo extraño le ocurría a su hermano. Estaba volviéndose más débil a cada picotazo y sus alas se ponían negras.
En la mente de Jane escucho las palabras de su hermano:
- "Jane!!! Por favor, en cuanto te diga, corre pequeña."
Jane se limitó a asentir, ya que comprendió que no era momento de más preguntas. Había comprendido algo: su hermano se estaba haciendo daño intentando salvarla de nuevo porque estaba cruzando la línea de la frontera y eso formaba parte de la magia de Tamarot, estaba segura.
Cogió una rama del suelo y se la metió en uno de los ojos de la criatura. Esta se apartó y corrió dirección Norte, y cada vez más lejos, fue desapareciendo hasta que una luz le atravesó el corazón y murió.
- "Jane – dijo el cuervo- gracias por salvarme y por ser tan valiente."
- Frederick!!! No digas eso, casi mueres de nuevo por mi culpa.
- "Yo no puedo morir más veces Jane, solo estaba traspasando la frontera que no puedo cruzar."
- Entonces es por eso verdad? Los animales del Norte no pueden cruzar al Sur y viceversa porque son sus límites según sus almas a que si?
- "Es posible. Lo siento. Por favor, hazme caso y ten cuidado. No te pares hasta encuentres huellas eternas."
- De acuerdo. Te lo prometo.
El cuervo blanco asintió, la miro unos segundos y antes de emprender de nuevo el vuelo al Norte le dijo:
- "Te quiero hermana."
Una lágrima se derramo por la mejilla de Jane:
- Yo también te quiero Frederick.
Tras este encuentro, Jane decidió seguir su camino, dejando el descanso para más adelante y emprendiendo camino a Huellas Eternas con precaución, pues sabía que el peligro acechaba tras los arboles del Sur de Tamarot.
CAPÍTULO 5:
HUELLAS ETERNAS
Jane estuvo caminando dirección Sur durante cinco días, hasta que al fin llegó al punto en el que su hermano le indicó y donde curiosamente, fue atacado por el oso. No sabía qué era lo que buscaba exactamente, ni lo que la había ayudado en el camino para llegar a ese punto. Sin embargo, durante todo el camino notó esa presencia mágica acompañándola o quizá solo sería una sensación producida por su imaginación al fin y al cabo. Pero por alguna razón, sabía que en ese lugar hallaría respuestas.
De repente, un rayo amenazó de nuevo la tierra bajo sus pies, partiendo en dos el árbol en el que todavía se hallaba su pequeña tienda de campaña. De él, surgió un enorme oso blanco de grandes ojos azules.
Se quedó mirándola por un largo segundo hasta que susurró algo en el viento.
Jane comprendió el mensaje del oso: quería que entrara al interior del árbol.
Cierto pero imposible de imaginar, que lo que Jane viviría a continuación, repercutiría en su futuro sin ella darse cuenta.
Al entrar y bajar unas escaleras de caracol llegó a un submundo llamado:
Huellas Eternas.
Jane no podía cerrar la boca al contemplar aquel maravilloso paisaje, pues las criaturas que se encontraban en él eran hermosas. Paseaban, jugaban y reían con sus familias, y sobretodo bebían del agua del lago.
Jane observó el agua y cayó en la cuenta de que, seguramente, tenía su origen desde el norte de Tamarot, ya que como característica principal tenía una temperatura herviente y por lo tanto, seguramente no tiene su origen del lago Sur.
El Oso Blanco empujó a Jane por la espalda para que caminara hacía el lago.
- ¿Por qué me has hecho entrar a este mundo? – preguntó Jane extrañada al Oso. – ¿Es que me esperabas?
Este se limitó a mirarla por un largo segundo a los ojos de nuevo y de un momento a otro, Jane escuchó sus pensamientos:
- "Necesitabas respuestas, ¿no es así pequeña? Pues aquí las hallarás."
- ¿Si es así, dime, que ocurre en Tamarot? Qué origen tiene este bosque y como consigo romper con la maldición que lo tiene encadenado?
- "No soy yo quien debe responder a esas preguntas. Deberás preguntarle al bosque Tamarot."
- ¿Tamarot? – dijo Jane muy pensativa - ¿Pero, si es el bosque, como le pregunto a un bosque o es que de verdad es un dios?
- "Fíjate bien y te contestaras tú misma a esa pregunta. Pues debes observar más claramente lo que te rodea y prestar atención a pequeños detalles que nadie logra ver ni sentir con facilidad ".
Jane se quedó observando a su alrededor. Cuando de repente, de un momento a otro, todo se volvió oscuro y silencioso. La luz que bañaba aquel mundo se tornó en anochecer y el aire cálido se disipó, dejando una templada temperatura. El oso blanco que la acompañaba y las demás criaturas ya no estaban allí. Parecían haberse esfumado sin dejar rastro.
Todo estaba en calma, así que Jane cerró los ojos. Colocó su mano derecha en el pecho, justo en sus latidos y empezó a escuchar el susurro en el viento.
CAPÍTULO 6:
TAMAROT
Susurros viajaban a través del viento junto a las hojas de los árboles, llegando a los oídos de Jane. Parecía estar conectada con la tierra, pues cada pregunta que quería realizar, era respondida antes de tiempo.
- "Esta sensación de conexión y calidez ya la he sentido antes"- se dijo a sí misma.
Sin embargo, todo esto sucedía en silencio y sin palabras, pues al parecer el vínculo con Tamarot, sólo podría ser de este modo: conexión- vinculo-silencio y natura.
Jane decidió preguntar en voz alta con la esperanza de obtener contestación:
- Bosque Tamarot, no sé cómo dirigirme a ti. Tengo la sensación y posiblemente la creencia de que eres un dios de la tierra. Una vez mamá me leía cuentos de los guardianes de la Tierra, estos protegían los valles, los ríos y los bosques. Así que dime: ¿Es posible entonces, que seas tú ese dios, que tu leyenda sea real? – preguntó Jane.
Una suave voz la envolvió sumiéndola en una nube que irradiaba paz. Jane se dio cuenta de que ésta sensación mágica, era la misma que había estado sintiendo durante el camino hacia aquí, pero todavía aún mayor. Sonrió para sí misma. La voz de repente le contestó:
- "No vas errada pequeña Jane. Tamarot es guardián de este bosque, Tamarot es quien guía los caminos de las criaturas perdidas en el bosque, es quien está respondiendo a tus preguntas. Varias de ellas encuentro en tus pensamientos, sin embargo, te ruego que elijas las más necesarias para aliviar tu incertidumbre."
Realmente no supo cómo contestar a algo que no era físico sino divino, sin embargo creyó que lo imposible es posible porque confiaba en lo que estaba sucediendo como prueba de ello.
Así que se dejó llevar y le dijo:
- Sé entonces que si pertenecéis a la naturaleza, sois sabio. Es cierto que tengo muchas preguntas acerca de lo que su bosque significa y el misterio que lo rodea. Pero me temo que durante mi camino, con todo lo que me ha sucedido he podido comprender algo, pero no estoy segura. Ojalá encuentre la respuesta señor Tamarot.
Jane tomó aire por un segundo. Se dio cuenta de llevaba tiempo en la misma posición y con los ojos cerrados. Al parecer no podía moverse ni abrirlos. Supuso que era por él.
Entonces, tras ordenar su mente preguntó:
- Dios Tamarot: ¿Cómo es posible que mis padres se hayan convertido en parte del bosque, al igual que mi hermano? ¿Por qué cambia tanto la temperatura del Norte a la del Sur y sus lagos? ¿Que tienen de especial? ¿Y por qué las criaturas del Sur son oscuras y del Norte blancas?
- "Pequeña Jane. ¿Sabías que todas tus preguntas se remiten a una sola respuesta? Tú sientes esta tierra, eres una niña especial y muy observadora. ¿Podrías decirme cual crees que es la respuesta?"
Jane no esperaba esa respuesta y mucho menos las preguntas. Sin duda, no todo se lo iban a dar tan fácil.
- "Estas hablando con la naturaleza, lógico que sea de este modo." - se dijo.
Volvió a sonreír para sí misma y entonces, le contestó:
- Si todas esas preguntas solo tienen una respuesta, solo puede significar una cosa. La más lógica de todas, es que es por ti Tamarot. Si eres un dios, ¿qué se puede esperar?. Todo es magia y el fondo, el verdadero foco de ella, es justo donde estoy. Este submundo donde estamos, donde tú estás presente, es la raíz del bosque no? Mi hermano tenía razón. Aquí es donde empezó a crearse. Tú mismo has ido expandiéndolo alrededor de la comarca. Tendrías la misión de crearlo. Sin embargo... hay algo que me escama y no consigo comprender. - dijo Jane
De nuevo la envolvió esa suave voz y esta vez, la sintió más cerca, pero no podía abrir los ojos,
- "¿Por qué?" pensó:
- "Sabía que tú misma podías contestarte. A menudo creemos no saber la respuesta, sin embargo, ésta siempre puede estar escondida dentro de nosotros. Simplemente hay que ser observador y capaz de sentir y creer realmente en lo que te sucede, lo que ves. Tú pequeña Jane, tienes esa capacidad de conexión contigo misma, a pesar de ser tan pequeña. Me sorprende. Pero como bien has dicho, algo te escama. No has logrado comprender lo que no puedes contestar, porque no lo sabes pequeña. Yo te daré esa respuesta porque soy el único que puede hacerlo."
- ¿Cómo sabes lo que quiero preguntar? – preguntó Jane
- "Porque puedo ver y sentir tus pensamientos. ¿Quieres saber el origen del por qué tu familia se ha convertido en animales? ¿Y lo que sucede con la luz y oscuridad de las criaturas que habitan este bosque? Dime Jane, ¿tú cual crees que es la respuesta a todos estos hechos?"
Jane recordó aquel día en el bosque, cuando vio el alma de aquella mujer transformarse en un águila blanca al morir y su conversación con ella. Quizá la respuesta se hallaba tras este suceso. Así que tras pensarlo detenidamente dijo:
- Está bien. Aunque parezca imposible, creo que su bosque tiene su foco en magia espiritual, dado que ahora mismo hablo con un dios, no negaré que es evidente que la magia rodea este bosque. Mis padres se han convertido en ciervos, mamá siempre solía decir que si fuera un animal probablemente sería este y mi padre igual. Supongo que al morir se transforman en lo que verdaderamente son, es decir ¿su esencia? ¿Es esa magia la que nos rodea? – dijo Jane.
- "Si. Muy bien Jane. Como tú misma has dicho: magia espiritual. Verás, la magia de mi naturaleza reside en las almas de cada persona perdida en Tamarot. Cuando una persona entra, no vuelve a salir. Prácticamente es imposible, ya que no tiene salida, salvo una: convertirse en parte del ciclo natural mágico de Tamarot. Esto sucede cuando mueren. Surgen del lago y lo que son realmente en su interior, lo reflejan en su forma animal. Si son luz u oscuridad depende de si eran almas buenas y puras, o almas negras y corrompidas. Renacen desde el lago Norte o Sur a partir de la energía que representan, con la capacidad de comunicarse entre ellos. Sin embargo, existe una excepción. Si una persona pura e inocente, se aventura por propia voluntad en Tamarot para encontrar a alguien de su familia, sabiendo los peligros que conlleva hacerlo y quiere conocer los entresijos de la naturaleza que lo rodea, tiene la opción de volver a casa guiada por los caminos del bosque. "
Jane trataba de asimilar todo lo que Tamarot le había explicado. Dejándola confusa, le preguntó:
- ¿Con todo esto, debo concluir que cada ser que se aventura en Tamarot, muere por no encontrar la salida? ¿Y que si no eres esa excepción, sufrirás el mismo destino? ¿Eso es lo que sucede al morir? ¿La reencarnación?
- "Querida Jane, esto sucede en éste bosque. Es la magia que lo envuelve quien lo hace posible. No es reencarnación, sino evolución natural de un alma humana, reflejada en su personalidad interna. Y me temo que si, al perderse, mueren porque no existe salida ni tiempo para darse cuenta de que han muerto. Todo sucede muy rápido. Del mismo modo que la naturaleza crea vida, se multiplica y transforma, la muerte y la evolución del ser espiritual individual, fluye del mismo modo y a la misma velocidad."
La mente de Jane se mantenía abierta ante lo que estaba ocurriendo y lo que significaba este bosque. Pero recordó algo que le escamaba y decidió preguntar para asegurarse de que no iba errada con lo que creía entender:
- Señor Tamarot, ¿por qué razón beben del agua del lago? ¿Que tienen de diferente en el Norte que en el Sur? ¿Es acaso una fuente de energía para que el alma no se debilite y depende de cómo sean sus almas, beben de un lago y de otro cierto? - preguntó Jane intrigada.
- "Es justo eso Jane. El agua del lago es el néctar de cada alma de este bosque. Sin embargo, no todos pueden beber de él. Es algo sagrado que solo pueden tomar aquellas almas de luz para poder conservar su magia y que no se debiliten, lo que limitaría así su poder de telepatía con los humanos y cualquier ser del bosque. Por ello, el agua y temperatura es herviente y mágica en el Norte y helada y natural en el Sur. Los animales oscuros y corruptos, no merecen el agua del lago Naldo, porque no son dignos de ella. Es su castigo. Sin embargo, ellos se alimentan de raíces muertas, tierra húmeda y beben del agua del lago que Tamarot les ofrece natural. De esta forma alivian y sobreviven a sus torturadas almas, intentando evolucionar cada día a un alma de luz. Pero eso no es fácil, ya que el mal les consume por dentro y aceptan el dolor y el sufrimiento como algo que les hace felices sin remedio."
- Es algo así como según lo que hagas en tu vida hacia los demás o a ti mismo, pagas tus consecuencias - dijo Jane. Es bastante triste que esas almas encuentren alivio en el dolor. ¿Ha conseguido algún ser oscuro, llegar a evolucionar a la luz señor Tamarot? - preguntó Jane.
- "Si. Sólo hubo uno que lo consiguió en 500 años. Sin embargo, no duró mucho tiempo, ya que por más que lo intentara, su alma seguía siendo oscura. Porque nunca dejas tu esencia, ni renuncias a lo que fuiste en vida humana. Eres quien eres, y después de morir, ya no puedes cambiar. Tu alma se queda intacta y eres el animal que el bosque ha querido que seas por ser tu espíritu real. Este ser murió, en la Enredadera Espiritual de Tamarot."
Continuará...



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