Relatos de taberna II

 Hola pequeñas criaturas!

Hoy os traigo la segunda parte de mi nueva colección "Relatos de Taberna". 

De momento sólo existen dos, pero en un futuro vendrán más, ya que estoy sumergida en el final de mi última novela "El Refugio Winster", de la cual sólo conocéis un par de capítulos pero muy pronto habrá muchos más.

Ahora sí, espero que te guste y disfrutes de la pequeña lectura y de los pobres delirios de este hombre ahogado en su copa de vino.

¡Gracias por tu tiempo y apoyo!


Amigo, mi delirio me persigue sin motivos.

No dejo de recordar mi mala suerte con el destino.

Mis demonios me llevan y me traen sin rumbo fijo.

Marean, confunden y absorben sin previo aviso.

No puedo remediar no amarla, 

pues la amargura de no besarla, me escama.

Trae esa copa y deja que me ahogue y me arrope en mi derrota.

Ah….

A veces, no siento miedo ni pena, solo una profunda tristeza…

Amigo, no sé tan si quiera lo que te digo.

Que me contradigo y me olvido de cuán grande es la desazón y me acuerdo de ella?

Sí, es cierto, pues los valles por los que camino, no me acompañan durante el camino.

Que mi cabeza pensante es susurrante durante el sigilo de las montañas y su recuerdo me sacude las entrañas. 

Necesito ayuda para olvidarme de ella. 

No sé qué puedo hacer para que su recuerdo no me absorba como agujero negro.

Ay, amigo mío, tú que escuchas mi delirio, 

al final resulta que encuentro motivos para sentirlo. 

Gracias a ti y a tu copa de vino por intentar rescatarme del profundo pozo 

en el que me ahogo sin retorno. 

Brindemos pues por las penas y amarguras de la vida,

pues sin ellas esta copa de vino seguiría vacía.

Pásame la botella y acabemos con ella, pues prefiero morir asfixiado,

que saberla de otro afortunado.


Jess Elendil








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